viernes, 5 de junio de 2009

¿Ensayo?

SE BUSCA IDENTIDAD

Quizás ser alguien normal sea beneficioso para muchos, pero ¿Qué es ser normal? En nuestro país se maneja mucho este término. Yo también suelo utilizarlo, mi manera de percibir las cosas va más allá de lo normal: anormal. Esta sería una descripción absoluta, precisa, de lo que quisiera dar a conocer de mi persona, como peruano y tacneño que soy (que bueno que no vivo en la Lima capital: la gris). Como honrada persona que pueda ser, también soy un indeciso (¿robo o no robo?) y la forma más adecuada de conocerme, sin holas, ni como estas, es preguntadome por qué soy así: hablador -hablo y rehablo, y no se de que, aún-, espeso -eh aumentado de peso, ¿será eso supongo yo?-, terco -eso lo agregue para hacer bulto-, aguafiestas -quizás deba dejar mi melomanía por un tiempo… ¡BAH! Ni hablar-, comelón -nunca como lo necesario, me guardo para mas tarde-, pedigüeño -es que es inevitable ver comida ajena sin poder probarla y darle mi visto bueno-, conversador, chabacano, de barrio, estupido (solo me hago) y sobre todo, un poco “rayado” -todo mundo piensa que me hace falta un tornillo, aun no se si eso es cierto-.

¿Mi nombre?... nunca lo diré, soy un poco discreto, me gusta serlo. Me encanta. Lastima que mi forma de ser diga lo contrario, me da igual. La comida peruana es exquisita (verdad) y nunca quisiera irme de este goloso país (miento). Como me encantaría que mi madre mezcle su sazón con otras señoras posesas por los aromas, fragancias y sabores que destilan de sus cocinas, como lo sucedido con mi progenitora. Y formen un palacio gastronómico en algún lugar de esta progresiva ciudad, es indescriptible lo que una simple dama base 4 puede hacer con sus manitas, y ya saben de quien hablo. Si se alimentaran de esa diáspora de conocimientos gastonacurienses, lo aseguro, serian muy reconocidas en nuestro medio, como muchas y muchos lo han hecho ya.

¡Y las mujeres!: féminas indomables para mí. Hasta ahora solo eh tenido 2 señoritas enamoradas, y unos 3 encuentros bucales, no me da vergüenza, soy un chico tranquilo (y lo seguiré siendo). Aquí y en todo el país, la sexualidad se esta tomando recién como una libre expresión, sin tabúes, ni trabas, ¿no es encantador?, claro esto tiene sus pros y contras: el país estaría infestado de hijos ilegítimos, padres y madres con solo 3ro de sec. Claro, esto hay que tomarlo con cautela y previendo mucho. Sobre todo en instituciones educativas como en la que estudio. Una Universidad donde todos piensan que somos pioneros en paros y huelgas extraordinariamente extensas, perjudicial para todo estudiante. Eso es, por un lado, verdad. No se puede defender ni loar, como culinariamente lo hicimos con la comida, estos inconvenientes en La Universidad donde me educan para ser una “Profesional Competente” (¿Qué significa eso?). Pero no es malo decir que es rescatable muchos otros aspectos: la libertad para todo, la responsabilidad (aquella que se tiene que practicar quiera uno, o no), etc. Es necesario.

Pero yo no quiero hablar de esto, ni de conquistas amorosas, ni de lugares conquistados, ni de héroes pachuchos de tanto smog. Quiero decirles más que todo que el país, para mi (y supongo para muchos), mas completo geográfica y culturalmente, sobrepasando a otros grandes, de Sudamérica, es el Perú. Con 14 incas en una historia tan poblada de otras historias, con edificaciones increíblemente anonadantes: Machu Picchu, una de las 7 maravillas; la ciudad de Chan Chan, conocida como la ciudad de barro más extensa del mundo; El templo del Sol, ahora iglesia de Santo Domingo; el templo de Sechin, y muchas más. Albergando formas de vida, costumbres, ritmos, música y demás; somos un país muy rico en cultura, quizás como peruanos aun no somos conscientes de toda la maravilla que tenemos a nuestro alrededor. Peruano que no conoce parte de su Perú, no es peruano; eso me decía un amigo, muy patriota él.

Solo nos queda seguir adelante, comiendo, gozando, divirtiéndose, alegrándose de todo lo alcanzado hasta hoy, aquí, si aquí, en Perú, país atractivo turisticamente, y aprovechado por miles de extranjeros.

“Decir adiós fue difícil para mi”, decía Marcelo Motta. Si, este el fin de todo lo expresado en estas líneas, menudas ellas y sin experiencia en la retroalimentación, encargadas de crear en sus pequeñas cabezas un poco de interés sobrehumano y satisfacción.